5 de julio de 2010

Los personajes

Todos alguna vez hemos creado personajes, ya sea como máscaras de nosotros mismos en nuestro entorno, o en algún cuento, historia, canción, etc. que hayamos escrito en alguna ocasión. Y yo soy adicto a crear, no sólo personajes, sino también historias y sutuaciones -aunque no necesariamente buenas.-

Me siento muy atraído por la idea de tener control absoluto sobre el destino de un ser vivo (porque, aunque sea un producto de nuestra perversa imaginación, vive dentro de ella), podemos decidir con total autoridad cuándo y de quién se enamorará, cuánto ha de sufrir y cómo debe reaccionar ante los estímulos de su imaginaria existencia.

La nobleza del personaje recide en su capacidad de soportar todo lo que nuestra torcida mente pueda imaginar, y cuando al fin llega la hora de que muera, aceptará su destino sin oponerse y sin chistar.

Crear personajes es jugar a ser el Dios de nuestro propio universo.

30 de junio de 2010

El ermitaño vagabundo

Todos los días un hombre vaga por la vida
y desconfía de todo a su alrededor.
Mientras camina, observa la hipocresía
de aquel que cambia afecto por compasión.

Este hombre cree que la fortuna es un delirio,
capricho vago que pasa sin saludar.
No se presenta cuando se invoca su auxilio,
se hace evidente cuando ya se va a acabar.

Él ha dejado en el olvido las pasiones.
Sin emociones, prefiere no dialogar
Se aleja siempre de personas e impresiones,
pues nada nuevo parecen encomendar.

Tarde en la vida descubrió grandes ventajas
en despedirse de almas sin parecer
tener en claro sus funciones en la vida
y se conforman tan sólo en obedecer

Se dedicó a dejar a un lado a los amigos.
Con la ilusión de trascender se obsesionó.
Se auto-exilió del mundo sin dejar testigos,
y en una nota sin final un grito ahogó

La historia lo borró.
Su cordura desapareció,
y su mente cada vez más se alejaba
de ese cuerpo en el cual no encajaba.

Se le olvidaron las palabras,
pero aprendió a escuchar pasiones.
Tradujo sus sensaciones
en pinceladas abstractas.

Su sentir viajó más pronto que su entorno,
dejó atrás muros basados en falsedad.
Vió con euforia que hay más identidades
que sólo aquellas que dicta la sociedad.

Una mañana, mientras transformaba un lienzo,
sus ojos viejos temblaron y se cerraron,
y una vez más, sin obedecer al tiempo
dictó las reglas de su propia culminación.

15 de junio de 2010

Tan sólo un momento


En algún lugar se encuentra un sujeto que ha encerrado su mundo, lo ha dejado tan inmerso en su maraña de pensamientos y personalidades, que le cuesta enorme esfuerzo tratar de tocar siquiera una parte de su propia naturaleza. De vez en cuando, en las contadas ocasiones en que logra colar alguna mísera cantidad de consciencia entre todo el caos tejido por sus prejuicios y miedos, siente la necesidad de conquistar la autenticidad, mostrarse tal como es, dejando de lado esas máscaras que, por temor al rechazo y la pérdida eterna de afecto, ha ido confeccionando a lo largo de su existencia.

Se obsesiona con crear formas no tan obvias de mostrar su verdadera personalidad, aquella que no necesariamente conecta con su cuerpo y su forma de actuar ante otros seres igual de falsos, pero auto-condescendientes. Busca la manera de dejar una constancia, al mismo tiempo evidente y discreta, de quien en realidad es, para limpiar su consciencia, siempre dejando lugar para la interpretación de terceros.

Tapa el rostro de su verdadero ser con velos que le auguran una estancia relativamente tranquila entre sus "semejantes", aunque en su mundo él sabe que es diferente y que está muy por encima de quienes lo rodean.
En su afán por conquistar la trascendencia con la personalidad que realmente tiene, es incapaz de decidir entre varios caminos que tiene al frente. No porque ninguno le agrade, sino porque todos le maravillan. ¿Por qué no ha tomado alguno? Porque tiene miedo a fracasar, y prefiere consolarse pensando que aún queda tiempo para encontrar la motivación necesaria.

Necesita, por tan sólo un momento, alcanzar su verdadero mundo para seguir su genuina intuición inclinada y pararse triunfal sobre lo que todos llaman vida.

11 de junio de 2010

Ahhhh!!!!!!!!!!!

En este momento siento desesperación, impotencia, ira y una mezcla de sentimientos y emociones, la cual es muy difícil controlar; pero he sido yo el único responsable de llegar hasta esta instancia, debido a mi torpeza, insistencia y terquedad en alimentar ilusiones falsas apoyadas sobre cimientos prácticamente inexistentes.

¿He tratado de cambiar? Sí. ¿Lo he logrado? Parece que no.

Sigo sin entender porqué los demás consiguen en tan poco tiempo lo que a mí me lleva años alcanzar. ¿De dónde se origina tanta confianza?

Basta de hacer preguntas, ¡necesito las respuestas ahora! Lo malo es que la única persona que me las puede dar, es, precísamente, la única persona a quien no me atrevo a cuestionar.

9 de junio de 2010

Un Instante (fragmento)

El destino
ha trazado este camino
que recorro sin dejar
ningún lugar para el azar.

Y cada día
de esta vida tan vacía y superficial que no me dice nada
es lo mismo que el ayer
sin poder dejar a un lado eso que no quiero ver.

Pues el miedo a no perder
se apodera de mi ser
y me orilla a sentarme
y esperar un nuevo amanecer.

Los minutos se me escapan de las manos,
mil proyectos incumplidos
engalanan el trayecto de mis años


3 de junio de 2010

¿Puede ser?


Encontré esta foto por casualidad y cuando la vi me dio miedo, porque refleja exactamente como me siento en esta etapa de mi vida.

No intento buscar metáforas ni significados ocultos, simplemente me identifiqué y eso fue todo.



26 de mayo de 2010

A mis contactos

Como ya lo decía @neich en su post, hay cosas que se piensan, pero no se dicen, ciertas normas morales nos lo impiden, sin embargo, hay qué aprovechar los medios y las circunstancias que tenemos a nuestro alcance para, de algún modo, desahogarnos de esas cosas que nos gustaría comuncar.

En mi caso, aprovecho que tengo un blog; mismo que la probabilidad indica que es muy difícil que alguno de mis contactos lea, aunque sin duda me encantaría que lo hiciera. Aquí voy:

Sé que todos mis amigos y "valorados conocidos" me quieren, o al menos me estiman, por lo cual no es necesario que me envíen melosas cadenas llenas de cachorritos o fotos de gatos "sonriendo" diciéndome lo mucho que significo para ustedes, y exigiéndome que les regrese la "prueba de que en verdad los aprecio". Como ya dije, si realmente son mis amigos, deben conocerme, y si me conocen, ya sabrán que los quiero.

No todos ustedes son tan apegados Internet como yo, ni se pasan las horas frente al monitor, pero a mi parecer, ya llevan el suficiente tiempo en el "ciberespacio" -me encanta esa palabra, tan noventera- para conocer los mitos básicos que llevan dando vueltas desde hace mucho tiempo: Hotmail y/o messenger no se van a hacer de pago debido a que "se agotan los servidores". No hay forma en que AOL, Microsoft, Yahoo! o alguna otra compañía pueda saber cuántas veces se ha reenviado un correo, para aportar un centavo cada vez que se haya hecho.
He recibido la foto de la misma niña quemada desde hace casi 10 años; a menos que sea pariente de Dorian Grey, se trata sólo de un mito.

Bill Gates no está regalando su fortuna, y no te va a llegar un cheque a tu buzón por el simple hecho de reenviar un correo. ¿Crees que si fuera tan estúpido se habría hecho millonario?. Así mismo, cualquier persona con mínimos conocimientos técnicos sabe que hay muchas formas de insertar un virus en una computadora; Disfrazarlo como contacto de messenger que te pide que lo agregues, no es una de ellas.

Acepto que hay cadenas que son chistosas, pero por favor, que sean lo más simple posible. Si tengo que descargar un archivo .pps (presentación de Power Point) o algún video, OLVÍDENLO, eliminaré el archivo sin intentar mirar el contenido.

Si quisiera unirme a otra red social, ya lo habría hecho. No crean que estoy esperando que me manden una invitación para Sónico con toda el ansia del mundo.

Vivimos rodeados de inseguridad, eso todos lo tenemos más que claro. Lo último que necesito es volverme paranóico, así que no quiero saber cual es la más reciente técnica para delinquir.

Conozco mis raíces, mi ciudad y mi forma de ser, así que por favor, no me manden un correo diciendome las cosas que hace el típico potosino.

Ustedes tienen sus creencias y costumbres y yo las respeto. ¿Alguna vez han recibido un correo de mi parte diciéndoles que su dios está triste porque no rezan lo suficiente y prefieren enviar pendejadas divertidas en vez de tonterías "religiosas" que alguien sin nada que hacer inventa para hacerlos sentir mal?

No importa si mandan cadenas amorosas a toda la gente a su alrededor, nada pasará si al terminar de hacerlo oprimen F11. No hay gatitos encerrados en recipientes de vidrio. El hecho de ver una foto no cambiará su vida para bien ni para mal.

El hecho de que mi nick sea rosa y mi fuente también, no tiene nada que ver con mi preferencia sexual.

Me caga que se la pasen 20 minutos contándome chistes a través de una conversación de Messenger.

Los zumbidos son muy molestos.

No abusen de los emoticons animados, no todos tenemos las ganas de descifrar lo que quieren expresar con letras brillosas y chillantes.

Podría continuar con miles de cosas, pero creo que ya expresé mi punto. A veces es difícil saber qué es verdad y qué no lo es, pero ese no es pretexto; no les lleva demasiado tiempo investigar un poco en Google para saber si algo es simplemente una estúpida mentira, antes de ayudar a su perpetrador a difundirla entre más personas igual de incautas que ustedes.


24 de mayo de 2010

Hoy tengo ganas de viajar


De poner en una maleta lo primero que saque del clóset, sin ningún afan de encontrar probables combinaciones. Tomar el autobús más próximo a salir sin fijarme en el destino. Ocupar el asiento pegado a la ventana del lado dónde el Sol se funde con el horizonte dotando al pavimento de la carretera de un color dorado. Admirar el paisaje desconocido y tranquilo. Mirar pastar a vacas y ovejas que ignoran el paso de los vehículos. Hablar con extraños de historias asombrosas. Bajar del autobús sin saber qué camino tomar, dejar que la decisión sea producto del azar.