16 de agosto de 2010

Una semana geek en Campus Party México


La semana número 32 del año llega a su fin, y con ella se va también la segunda edición de la Campus Party México, que en esta ocasión logró reunir a más de 6000 entusiastas de la ciencia y la tecnología. Además de las magistrales presentaciones de Steve Wozniak, Kevin Mitnick, Peter Sunde, y Eduardo Arcos, cada una de las ponencias, talleres y mesas redondas dejaron un aire de motivación en todos aquellos que tenemos la idea de llevar a cabo un proyecto.

El día del arribo, y después de hacer una larga fila para poder acceder a las instalaciones de la Expo Bancomer Santa Fé, la arena recibía a visitantes de todo el país y algunos cuantos de Extranjia (de ahí son los extranjeros, ¿no?) con una conexión varias veces más rápida que el promedio que tenemos en nuestros hogares. Sin dudarlo un momento, los asistentes aprovechamos la velocidad para bajar cuanto contenido tuviéramos en mente.

Unas horas más tarde, después de haber socializado con el staff de #trolltime, decidimos emprender una expedición al Sam's Club más cercano para abastecernos de alimentos -en su mayoría chatarra y comida instantánea- y ahorrarnos el costo del cátering. Así trancurrió el día uno, puesto que no había actividades agendadas para tal fecha.

El resto de la semana se fue entre conferencias, filas para conseguir autógrafos, duchas con agua fría, quejas sobre lo incómodas y pequeñas que eran las tiendas de acampar, streamings en vivo parodiando a ciertos personajes, desvelos, carreras para ganar stickers, playeras, gorras, souvenirs, y sobre todo, mucho trolleo.

A pesar de que toda la gente con la que conviví en la Campus Party la conocí el día que llegué (excepto por @HectorOscos, a quien tenía más de 3 años sin ver) el ambiente vivido fue de total compañerismo y puedo decir sin lugar a dudas que voy a extrañarlos a todos y todas y que fue un gran placer haber vivido junto a ustedes la semana más geek de mi vida, además de que puedo presumir que el ganador del reto Iron Geek (@cyberocioso, alias @GeekDaemon) fue una de las personas con quienes conviví durante mi estancia en la campus.

Espero verlos el próximo año en Campus Party México 2011 para seguir trolleando a quien se ponga en el camino.

Una nueva etapa


Como lo dice el título del post, hoy comienza una nueva etapa en la vida de este blog -así como en la de mis otros proyectos.- Con energías recargadas y la motivación recién inyectada, la versión 2.0 de Saek Networks arranca oficialmente a partir de este momento, aunque claro, de manera gradual.

La idea de crear una red de blogs y podcasts temáticos no es algo nuevo, y ya ha pasado por el primer intento, mismo que abandoné por decidia, entre otros factores. Sin embargo, ahora las ganas de sacar adelante el proyecto están de vuelta, esta vez son mayores y los objetivos son más claros.

Teniendo la renovación como estandarte, EspectadorSocial cambia de imagen y de nombre, convirtiéndose en un blog 100% personal y sin tener que tratar contenidos sobre un tema en específico, pudiendo abarcar desde tecnología, música, crítica social, cine, fotografía y todas aquellas cosas que apasionan a un sujeto común y corriente.

Disfruten este cambio.

26 de julio de 2010

El Bicentenario

Desde hace ya bastante tiempo, hemos sido bombardeados con información acerca de los eventos que se celebrarán próximamente con motivo de aniversario número 200 del Grito de Dolores, mismo que marca el inicio de la guerra de Independencia de México, y el aniversario número 100 del inicio de la Revolución Méxicana. En las principales ciudades del país se han instalado sendos relojes marcando los días, las horas, los minutos y los segundos que faltan para que den inicio los festejos; se han dado a conocer convocatorias para distintos concursos, tales como "el platillo del bicentenario", "la canción del bicentenario" etc.

Así mismo, otras organizaciones no gubernamentales se han subido al tren de las festividades, sacando al mercado productos conmemorativos u organizando torneos deportivos para conmemorar tal ocasión, tenemos como ejemplo el "Torneo Bicentenario 2010" que organiza la Federación Mexicana de Fútbol" o la "Edición Especial Bicentenario" que la marca alemana de automóviles Volkswagen producirá de algunos de sus vehículos.

Viendo todo ésto, me surge una pregunta: ¿Es realmente necesario tal despliegue de recursos?
Sé perfectamente que la ocasión es realmente especial y fundamental para la identidad nacional de los mexicanos, y ni que decir de la trascendencia histórica que representa, pero debemos ser conscientes de la situación que el país vive en la actualidad, misma que no es muy positiva. Si bien es evidente que conmemorar 200 años de independencia como nación y 100 de aquel cambio radical que significó la revolución es motivo de orgullo y, al mismo tiempo razón para celebrar, México está lleno de problemas que no debemos olvidar.

Vivimos una de las épocas más difíciles de nuestra historia, con el narcotráfico haciéndose presente a través de violencia extrema, corrupción en los altos -y no tan altos- círculos de poder, pobreza de la población, índices de inseguridad cada vez mayores, analfabetismo, pérdida de empleos, alza de precios de la canasta básica, impuestos que se elevan y salarios que permanecen estáticos es ovbio que las razones para festejar quedan opacadas.

La infraestructura necesaria para la celebración no es nada modesta, y se evidencía que el gobierno destinó bastante presupuesto federal para llevar a cabo semejantes eventos y concursos en cada uno de los estados de la república, pero ese presupuesto bien pudo haber sido destinado para los diferentes programas federales de ayuda a los sectores vulnerables de la población puestos en marcha hasta el día de hoy, o bien para crear algunos nuevos.

Sé que no soy la única persona que piensa de esta manera, y tampoco soy el único que ha externado una opinión al respecto, a lo que algunos representantes gubernamentales han respondido que el gasto será cubierto con la derrama económica que el turismo dejará en el país durante los festejos. Esperemos que por esta ocasión la gente que maneja las riendas de México tenga razón, y efectívamente la recaudación supere por un amplio margen a la inversión, porque si no es así, las próximas generaciones no tendrán mucho qué festejar dentro de 100 años.



25 de julio de 2010

El "Nacionalismo"


Observando con atención los comportamientos que se gestan dentro de la sociedad actual, es posible identificar con claridad un fenónemo, acentuado recientemente por la fiebre que la Copa Mundial de Fútbol desata en un país históricamente aficionado a tal deporte, como es México. Dicho fenómeno es lo que comunmente se conoce como nacionalismo, pero ¿qué es exactamente el nacionalismo?

Podemos definirlo a grandes rasgos como el sentido desmedido de identidad que uno o varios individuos manifiestan hacia un territorio -generalmente aquél donde nacieron.- Ahora bien, una vez conocido el concepto, es fácil caer en la cuenta de que la gran mayoría hemos expresado, al menos en una ocasión nuestro nacionalismo hacia México; pero también hemos hecho todo lo contrario, criticando, desprestigiando y subestimando aquello que nuestra nación produce, propone y lleva a cabo.

Entonces parece necesario preguntarnos: ¿Realmente amamos México? Parece ser que el sentimiento general de la población es: Sí, amamos México; su territorio, la nobleza de su gente, sus bellezas naturales, etc, pero estamos hartos de la violencia, la corrupción, la manipulación de la información, las mentiras de la clase política y los escándalos de la iglesia.

Deseo expresar mi punto de vista. Yo estoy orgulloso de ser mexicano, sin embargo, mi orgullo no tiene nada que ver con algún sentimiento semi-patriótico inculcado a la fuerza por el sistema educativo. No.
Tampoco voy por la vida diciendo que México es el mejor país del mundo, ni pregonando la idea de que amo tanto a mi nación que no quiero jamás irme a vivir al extranjero porque aquí tengo todo lo que necesito.

Son cosas diferentes, estoy orgulloso de ser mexicano, pero NO AMO A MI PAIS. Me explico:

Me gusta ser mexicano por la riqueza cultural que existe a mi alcance. Me gusta ser mexicano porque tengo la libertad de hacer lo que quiera -existe tanta libertad que, incluso los delincuentes siguen gozando de ella.- Pero la razón principal por la que me gusta ser mexicano, es que el simple hecho de serlo me plantea un reto, y esque cuando un habitante del tercer mundo logra sobresalir en un país tan jodido y carcomido por el crimen y la corrupción como el nuestro, hacerlo en el resto del mundo es cosa de niños.

Ahora, no amo a mi país porque ni siquiera creo en esa frase. México es el lugar en donde nací, pero no es MI PAÍS. Ni tuyo, ni de nadie más. No necesito tener una identidad ni un lazo sentimental hacia el fragmento de masa continental que me vió nacer, y es absurdo creer que mi esencia está intrínsecamente arraigada a un sólo lugar, y mucho menos tengo que alimentar mi autoestima con los logros que otras personas han conseguido "en nombre de México."

Nací en una porción de masa continental delimitada políticamente, poseedora de ciertas costumbres, creencias, tradiciones y cultura. Esa porción territorial se llama México y eso es lo que me hace ser mexicano, pero no hace que éste sea "mi país" y mucho menos hace que esté alegre/triste al saber que México es mejor/peor que otros países en tales o cuales disciplinas. Los logros y los fracasos son personales, no son de una nación.

Y para terminar, no veo el motivo para sentirse orgulloso de vivir en un lugar donde cualquier acto criminal es convertido en chiste y se le resta importancia, y en donde el hecho de que el gobierno es un incompetente parece no abrirle los ojos a una población que se conforma diciendo "estoy mal, pero no importa, el de al lado está peor que yo"

5 de julio de 2010

Los personajes

Todos alguna vez hemos creado personajes, ya sea como máscaras de nosotros mismos en nuestro entorno, o en algún cuento, historia, canción, etc. que hayamos escrito en alguna ocasión. Y yo soy adicto a crear, no sólo personajes, sino también historias y sutuaciones -aunque no necesariamente buenas.-

Me siento muy atraído por la idea de tener control absoluto sobre el destino de un ser vivo (porque, aunque sea un producto de nuestra perversa imaginación, vive dentro de ella), podemos decidir con total autoridad cuándo y de quién se enamorará, cuánto ha de sufrir y cómo debe reaccionar ante los estímulos de su imaginaria existencia.

La nobleza del personaje recide en su capacidad de soportar todo lo que nuestra torcida mente pueda imaginar, y cuando al fin llega la hora de que muera, aceptará su destino sin oponerse y sin chistar.

Crear personajes es jugar a ser el Dios de nuestro propio universo.

30 de junio de 2010

El ermitaño vagabundo

Todos los días un hombre vaga por la vida
y desconfía de todo a su alrededor.
Mientras camina, observa la hipocresía
de aquel que cambia afecto por compasión.

Este hombre cree que la fortuna es un delirio,
capricho vago que pasa sin saludar.
No se presenta cuando se invoca su auxilio,
se hace evidente cuando ya se va a acabar.

Él ha dejado en el olvido las pasiones.
Sin emociones, prefiere no dialogar
Se aleja siempre de personas e impresiones,
pues nada nuevo parecen encomendar.

Tarde en la vida descubrió grandes ventajas
en despedirse de almas sin parecer
tener en claro sus funciones en la vida
y se conforman tan sólo en obedecer

Se dedicó a dejar a un lado a los amigos.
Con la ilusión de trascender se obsesionó.
Se auto-exilió del mundo sin dejar testigos,
y en una nota sin final un grito ahogó

La historia lo borró.
Su cordura desapareció,
y su mente cada vez más se alejaba
de ese cuerpo en el cual no encajaba.

Se le olvidaron las palabras,
pero aprendió a escuchar pasiones.
Tradujo sus sensaciones
en pinceladas abstractas.

Su sentir viajó más pronto que su entorno,
dejó atrás muros basados en falsedad.
Vió con euforia que hay más identidades
que sólo aquellas que dicta la sociedad.

Una mañana, mientras transformaba un lienzo,
sus ojos viejos temblaron y se cerraron,
y una vez más, sin obedecer al tiempo
dictó las reglas de su propia culminación.

15 de junio de 2010

Tan sólo un momento


En algún lugar se encuentra un sujeto que ha encerrado su mundo, lo ha dejado tan inmerso en su maraña de pensamientos y personalidades, que le cuesta enorme esfuerzo tratar de tocar siquiera una parte de su propia naturaleza. De vez en cuando, en las contadas ocasiones en que logra colar alguna mísera cantidad de consciencia entre todo el caos tejido por sus prejuicios y miedos, siente la necesidad de conquistar la autenticidad, mostrarse tal como es, dejando de lado esas máscaras que, por temor al rechazo y la pérdida eterna de afecto, ha ido confeccionando a lo largo de su existencia.

Se obsesiona con crear formas no tan obvias de mostrar su verdadera personalidad, aquella que no necesariamente conecta con su cuerpo y su forma de actuar ante otros seres igual de falsos, pero auto-condescendientes. Busca la manera de dejar una constancia, al mismo tiempo evidente y discreta, de quien en realidad es, para limpiar su consciencia, siempre dejando lugar para la interpretación de terceros.

Tapa el rostro de su verdadero ser con velos que le auguran una estancia relativamente tranquila entre sus "semejantes", aunque en su mundo él sabe que es diferente y que está muy por encima de quienes lo rodean.
En su afán por conquistar la trascendencia con la personalidad que realmente tiene, es incapaz de decidir entre varios caminos que tiene al frente. No porque ninguno le agrade, sino porque todos le maravillan. ¿Por qué no ha tomado alguno? Porque tiene miedo a fracasar, y prefiere consolarse pensando que aún queda tiempo para encontrar la motivación necesaria.

Necesita, por tan sólo un momento, alcanzar su verdadero mundo para seguir su genuina intuición inclinada y pararse triunfal sobre lo que todos llaman vida.

11 de junio de 2010

Ahhhh!!!!!!!!!!!

En este momento siento desesperación, impotencia, ira y una mezcla de sentimientos y emociones, la cual es muy difícil controlar; pero he sido yo el único responsable de llegar hasta esta instancia, debido a mi torpeza, insistencia y terquedad en alimentar ilusiones falsas apoyadas sobre cimientos prácticamente inexistentes.

¿He tratado de cambiar? Sí. ¿Lo he logrado? Parece que no.

Sigo sin entender porqué los demás consiguen en tan poco tiempo lo que a mí me lleva años alcanzar. ¿De dónde se origina tanta confianza?

Basta de hacer preguntas, ¡necesito las respuestas ahora! Lo malo es que la única persona que me las puede dar, es, precísamente, la única persona a quien no me atrevo a cuestionar.