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21 de abril de 2018

Una opinión masculina del feminismo.


El Feminismo es un tema delicado de tratar, especialmente por un hombre. Aquéllas quienes están en lucha activa por la igualdad y/o la equidad, pueden tildar de ignorantes a los hombres que traten de inmiscuirse en el tema debido a que ellos no sufren en carne propia la violencia, los abusos y las injusticias que el movimiento denuncia con ahínco. Más aun, es un pensamiento generalizado entre la sociedad que los hombres son los enemigos del Feminismo; que el género masculino es el principal objetivo de esas mujeres que cada 8 de marzo se manifiestan para exigir que cesen las diferencias salariales, culturales y sociales entre las dos mitades de la población mundial.

Sin embargo, creo firmemente que el movimiento feminista no está peleado con nosotros los hombres. No. El Feminismo no trata de erradicar a los varones. Esperando no ser catalogado de simplista, creo que el objetivo del colectivo feminista puede resumirse en cuatro palabras: acabar con el Machismo. Y es que "hombre" no es necesariamente sinónimo de "macho". Existen hombres que pueden ser excelentes aliados de las mujeres en su lucha por lograr la equidad de condiciones. ¿Cómo? Escuchando y atendiendo sus demandas, sus peticiones, dándoles el tan ansiado respeto que sin duda alguna se merecen. 

En mi mente está arraigada la idea de que este sería un mundo mejor si más mujeres estuvieran en posiciones de poder o tuvieran acceso a educación en niveles altos. Y no, no voy a caer en el error de generalizar y etiquetarlas diciendo que son más delicadas, con un sentido más amplio de la justicia o más dedicadas e inteligentes, pues no todas lo son. Se trata de una simple cuestión matemática: entre más personas tengan acceso a investigaciones o desarrollos, y más diversidad de ideas se tenga en aspectos políticos y administrativos, la humanidad sale ganando.

Lo triste de esta situación es que el Feminismo es una lucha que, desde este lado de la trinchera, parece que  tiene bajas posibilidades de triunfar, al menos en latinoamérica, pues el comportamiento machista de los varones está presente en las raíces mismas de la psique de sus individuos, y me refiero tanto a hombres como a mujeres. Eso sin mencionar que, cuando una feminista alza la voz para denunciar o exigir, es etiquetada de nazi. Es algo ridículo, pero real. He escuchado opiniones de congéneres que dicen que la línea entre el coqueteo y el acoso es muy delgada, y que se puede cruzar muy fácilmente y hacer que una mujer se sienta ofendida con un piropo o un "halago". Yo creo que más bien se trata de un error de diseño de nuestra conducta, pues el coqueteo es una expresión de acoso; quizás uno muy pequeño, pero acoso al fin y al cabo.

La esperanza radica en el hecho de que, a pesar de lo que nuestro comportamiento podría sugerir, los hombres somos capaces de razonar. Exhorto a todas las feministas a que continúen con su lucha incansable, porque aunque las cosas no van a cambiar ahora, son ustedes quienes están dando forma e impulso a las próximas generaciones, en un afán de que la manera de pensar de las futuras estirpes de la humanidad traigan implantados en su educación y pensamiento los conceptos de igualdad y equidad.

No quiero colgarme la etiqueta de feminista, pero soy un ferviente seguidor de su movimiento, de sus puntos petitorios, de sus exigencias, y gracias a los ecos que llegan de las batallas que ustedes van ganando, han logrado cambiar mi forma de pensar. Prometo, en nombre de un mejor futuro que asegure nuestra supervivencia como especie, educar a mis descendientes con igualdad de derechos y de deberes, el mismo acceso a juguetes para su diversión, el acceso a la misma información, educación y empoderamiento, sin distinción de géneros. Esa es mi deuda para con ustedes.

30 de octubre de 2016

¿Festejar Halloween me hace un mal mexicano? No lo creo.



Año tras año las redes sociales se llenan con publicaciones pseudonacionalistas que tratan de convencernos de que por ningún motivo deberíamos celebrar Halloween en este país, puesto que nosotros contamos con la versión mexicana del festejo, llamado Día de Muertos. Yo me pregunto ¿por qué no? La respuesta generalizada a esta interrogante es que celebrar la primera causa un directo perjuicio a la segunda, y colabora a que nuestra identidad y nuestras tradiciones se vayan perdiendo.

No podría estar más en desacuerdo con dicha postura. Y es que, si de verdad se trata de respetar las costumbres y tradiciones mexicanas, además de festejar el día de muertos deberíamos realizar sacrificios humanos cada 52 años con el fin de que los seres de la noche no dominen la Tierra, como hacían los aztecas.

¿Por qué esta campaña contra el 31 de octubre y no contra el Día de San Valentín, el Día de las Madres o Navidad? Ninguna de estas celebraciones tiene un origen mexicano, y no veo a nadie quejándose porque se conmemoran en territorio nacional.

Por el lado de conservar nuestras tradiciones, es algo que veo válido y necesario, pero estoy convencido de que Halloween y Día de Muertos no son mutuamente excluyentes, es decir, el hecho de celebrar una fecha no nos impide celebrar la otra. La responsabilidad de conservar y transmitir nuestros usos y costumbres estriba en nosotros, y podemos hacerlo hablando a las nuevas generaciones de que hoy vivimos en un mundo globalizado, en el cual ya no sólo nos corresponden las celebraciones mexicanas, sino cualquier otra que nos haga sentir que somos parte de algo. Si Halloween contribuye a forjar una relación cordial con los vecinos, a pasar un buen rato en una fiesta en compañía de amigos, ¿qué más da que provenga de Estados Unidos, Irlanda, Holanda o Bolivia? Hay que aprender a sacar lo bueno de las cosas, sin importar si son hechas en México o no.

Para finalizar, quiero dejar plasmada mi opinión de que un mejor México no se va a crear festejando Día de Muertos y dejando de celebrar Halloween. Mientras los ciudadanos sigamos fomentando la corrupción, la desigualdad, la discriminación, el activismo de sillón y volteando la mirada ante los abusos de la autoridad, seguiremos cayendo en picada por culpa de nuestra mediocridad.

Así que a dejar atrás la hipocresía y a celebrar lo que sea que te haga feliz.

Trick or treat. Happy Halloween!

11 de marzo de 2016

Caballerosidad, ¿cosa de otra época?

Acéptenlo, a todo hombre que utiliza el transporte público le cuesta demasiado ceder el lugar a las mujeres que viajan de pie. Es un hecho. Prácticas que antaño eran comunes, como abrir la puerta a las mujeres o cederles el paso al abordar un camión han caído en desuso y, si a caso existe algún hombre que todavía las practique, es tachado de cursi y anticuado.

Por supuesto existen muchos "caballeros" que se comportan como tales en el proceso de cortejo, cuando quieren conquistar a una dama. Sin embargo, cuando la susodicha mujer es ya su pareja, se quitan el sombrero y el bastón y se olvidan por completo de ese personaje de lotería, el catrín. Es cierto también que no a todas las mujeres les agrada un hombre caballeroso, por diversos motivos, pero siendo el principal el hecho de que ser tratadas de manera especial va en contra de los preceptos de la equidad de género que tanto han luchado por conseguir.

Tenemos el caso de los oportunistas que, siendo un usuario regular del transporte público, me toca observar bastante seguido. Son los tipos que cuando van sentados y ven a una mujer joven y atractiva, inmediatamente se levantan y le ceden el asiento, aunque una persona de la tercera edad lleve más tiempo esperando. Es gracioso. ¿Creen que la mujer en cuestión va a agradecerles su gesto dándoles su número de teléfono? ¿Qué esperan obtener? 

Personalmente, soy de la idea de adoptar una postura intermedia, ¡pues tampoco podemos andar por la vida cediendo lugares, abriendo puertas y pagando cenas a diestra y siniestra! Así como sería un error ser tan insensibles como para no hacer ninguna de estas cosas jamás aunque veamos que es necesaria. Yo creo que una verdadera equidad de género consiste en poder quedarme en mi lugar en el camión aunque vea a una mujer de pie (siempre y cuando no esté embarazada o sea de la tercera edad), pues yo también estoy cansado y deseo relajarme un poco.

La equidad es algo aplicable en todas las situaciones, no solamente cuando nos es conveniente.

24 de enero de 2016

Cuando el cine te hace reflexionar. Un ensayo sobre Feminofilia.


Durante el transcurso de esta semana acudí con mi novia al cine a ver una película llamada La Chica Danesa [The Danish Girl], la cual trata sobre la historia de la primera mujer transexual registrada por la historia y retrata el proceso que siguió para lograr que su cuerpo coincidiera con lo que su mente sentía que realmente era: una mujer.

En posts anteriores he dejado claro que nunca me he sentido muy cómodo con las divisiones que la sociedad marca entre lo masculino y lo femenino; obviamente hay que respetar aquéllas que la naturaleza traza, pues por más que algún hombre deseara con todas sus fuerzas vivir la experiencia de dar a luz, o una mujer quisiera tener su manzana de Adán, existen limitaciones. Mi descontento va encaminado hacia cuestiones menos restrictivas. Gustos y actividades que nuestra sociedad moderna ha establecido como propias de uno u otro género.

La mencionada película me recordó sobre una actividad parecida, en principio, a la transexualidad, pero sin consecuencias tan definitivas como una operación de los genitales para cambiar definitiva e irreversiblemente de género: el Travestismo, también llamado Feminofilia. Creo que este tema es uno de los más tabúes en nuestra sociedad y, por lo mismo, existe muy poca información al respecto y mucha gente desconoce exactamente lo que es un travesti o un feminófilo. Hagamos un experimento mental: ¿qué te imaginas al pensar en la palabra travesti? Seguramente visualizas a alguien que se ha puesto implantes de senos y que utiliza vestuarios femeninos vulgares para ganarse la vida en espectáculos de bares gay o ejerciendo la prostitución homosexual.

La realidad es que un travesti es una persona (puede ser hombre o mujer) que disfruta vistiendo prendas que la sociedad ha clasificado como "del sexo opuesto". Esa es la definición más simple del término, aunque, como en todos los aspectos de la vida, tiene muchísimos matices y lagunas. ¿Los motivos? Son muchísimos y dependen de cada persona: olvidarse del estrés de ser uno mismo, ser tratado momentáneamente como un miembro del género opuesto, o simplemente disfrutar de la variedad del vestuario femenino (en el caso de los feminófilos,  que son hombres que disfrutan vistiendo prendas femeninas). Cada uno tiene sus razones, pero algo está claro: Ningún feminófilo tiene las ganas ni la intención de operarse para cambiar su sexo definitivamente, ni tampoco siente atracción por los individuos de su mismo género. Si hay alguno que dice lo contrario es porque no es un feminófilo, sino un transexual.

Es debido a esta confusión que se da en la mayoría de las personas que escuchan la palabra "travesti", que los feminófilos son un caso sobre el que casi no se ha arrojado luz, y por lo que se tienen muy pocas estadísticas al respecto. ¿Tiene algo de "malo" sentir atracción por usar faldas, vestidos, tacones, medias y lencería si eres hombre, o camisas, pantalones, trajes y corbatas si eres mujer? Reflexiona un momento antes de dar una respuesta. Piensa si, además de la que los humanos les ponemos a nuestras mascotas, alguna vez has visto a un animal con ropa. La respuesta es no. La ropa es un invento meramente humano, es algo sobrenatural (en el sentido estricto de la palabra: fuera de la naturaleza). Siendo así, son las personas quienes han dictado y establecido normas para asignar roles a la ropa (cosa que en el sentido más profundo es absurda, un traje es un traje, no es masculino ni femenino) sin tomar en cuenta los gustos de cada quien.

Es curioso que la homosexualidad sea un fenómeno más aceptado socialmente que el travestismo, pues a la gente parece causarle un corto circuito en sus neuronas el hecho de que haya hombres que gusten vestirse de mujeres y que mantengan el gusto por éstas, sin que deseen transformarse permanentemente en una de ellas. Dejando de lado el estigma social yo te pregunto ¿tiene algo de malo que a un hombre le guste usar faldas? No. Es simplemente tela cosida en una forma determinada. Sí, quizás ese hombre se siente como una mujer mientras viste esa falda, pero no creo que tú que lees este post nunca te hayas imaginado lo que sería pertenecer al sexo opuesto.

Esa fantasía es algo momentáneo, pasajero y que no causa ningún mal a nadie si se habla a tiempo y con sinceridad. Quizás a ti te gusta más tomar agua que refresco, o prefieres gatos y no perros. Hay alguien a quien gustan más los vestidos que los trajes. Yo conozco a alguien así y no me causa ningún conflicto. Ojalá que la sociedad dejara de ser tan restrictiva y se centrara en temas más importantes que el tipo de ropa que cada quién prefiere usar.

Lamentablemente, como ya mencioné antes, no existe mucha información al respecto, puesto que se suele pensar que transexualidad y travestismo o feminofilia es la misma cosa. No hay muchos estudios, literatura, documentales o películas al respecto, y creo que se debería hacer algo para acabar con esta confusión. Espero que este pequeño artículo sirva aunque sea un poco para aclarar las cosas.

1 de enero de 2016

No es enojo, es decepción.

Quizás lo siguiente suene muy dramático, pero es la verdad: fui defraudado por México... y esta vez, para hacerlo aún más triste, no fue por su gobierno, sino por su población. La situación puede resumirse en que solicité una beca para mis estudios y, a pesar de cumplir todos los requisitos para obtenerla, me fue denegada.  Obviamente, la primera reacción es explotar en contra del comité encargado de la asignación de los apoyos económicos pero, después de una serie de reflexiones y de conversar con mi novia, me di cuenta de que los únicos culpables son quienes solicitan la beca sin necesitarla.

Y es que no estoy implicando que sea malo solicitar al gobierno un apoyo como recompensa a nuestro esfuerzo escolar, pues soy consciente de lo que cuesta obtener una calificación por encima de los 85 puntos: desvelos, frustración, cansancio, lágrimas... lo que se me hace injusto es mentir en la solicitud; dar a entender que prácticamente duermes en el suelo junto con ocho familiares en un cuarto sin techo en mitad de la selva a merced de las inclemencias del clima, y que además tu papá mantiene a los 8 con un salario mínimo, cuando la realidad es que vives en una zona residencial, asistes a la Universidad en tu propio automóvil y haces tus tareas escolares en una computadora de gama alta mientras te comunicas con tus amigos a través de tu ultra moderno smartphone y te pones de acuerdo con ellos para ver en qué bar o en qué concierto te vas a gastar el dinero de la beca.

Todo eso hizo surgir una pregunta elemental: ¿Hasta qué punto somos los ciudadanos culpables de todo aquéllo por lo que criticamos al gobierno? Yo creo que el porcentaje es muy amplio. Y no se malentienda este post como una manifestación de apoyo al gobierno, pues la podredumbre y corrupción inherentes a él hablan por sí mismos, pero es verdad que cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Tenemos gobernantes soberbios, mentirosos, corruptos e injustos porque nosotros somos así también. Quizás en menor medida, pero los mismos adjetivos aplican a nosotros los pobladores en general.

Yo creo que este inicio de año puede servir como un buen pretexto para plantearte ser una mejor persona, pues aunque creas que ya lo eres hay muchos aspectos que puedes mejorar. Si tus padres están en posibilidades de darte lo que quieres con tan sólo estirar tu mano y pedírselos, deja las becas para aquéllos que en verdad las necesitamos para algo útil y no únicamente para alcohol y ropa de marca. Haz de hoy el día en que pararás de dejar la basura en ese teléfono público o entre los asientos del camión y comenzarás a guardarla en tus bolsillos y depositarla en un bote de basura. Dile a la señora de la tienda que se equivocó al darte el cambio y te dio de más. Si encuentras una cartera, una mascota o un celular, piensa que es de alguien y que tu obligación es regresarlo sin pedir ni aceptar ninguna recompensa, pues a ti te gustaría que hicieran lo mismo por ti. 

Sé esa persona del bien aunque el mundo sea del mal. Quizás los gobernantes seguirán siendo unos patanes aprovechados y querrán todo para ellos y nada para el pueblo pero, al menos, tendrás la oportunidad de recriminarles, criticarles y exigirles con calidad moral, sin llorar por que se aprovechan de ti mientras tú te aprovechas de los demás.


17 de noviembre de 2014

Hecho en México.

Mi vecino reúne todas las característica que desprecio en una persona. Es un ser humano mediocre, sin metas ni aspiraciones reales. Su realización ocurre cada fin de semana, cuando su novia le trae varios paquetes de cerveza y comienzan a tomar desde las 14 hasta las 00 horas escuchando música de bandas, corridos y baladas baratas.

Me molesta mucho, y no por el hecho de que se trate de él en particular, sino porque actualmente veo esa tendencia en muchas personas de mi generación y de las posteriores; conformarse con que llegue el viernes para embriagarse, cantar a todo pulmón y esperar a que llegue el lunes para quejarse y arrastrarse por la vida hasta el viernes, cuando la historia se repite.

¿Tiene un trabajo? Sí. Es mesero. Y no digo en absoluto que trabajar de mesero sea malo. Lo que sí es malo es que no tenga ese empleo con afán de crecer, de superarse, se que sea un trampolín para llegar a otro lugar. Lo único que pretende lograr es obtener el dinero suficiente para comprar alcohol, botanas y cigarros para encerrarse en su casa a beber y fumar, bajo el argumento "esto es vida".

Nada más alejado de la realidad. Si bien puede parecer vida en este momento, dudo mucho que al llegar a la vejez no se arrepienta de haber desperdiciado el tiempo de su juventud, cuando tenía la fortaleza y la energía para lograr las metas que se planteara.

Si más personas como él reflexionaran y se decidieran a mejorar, crecer y desarrollarse, otro gallo le cantaría a México.

8 de noviembre de 2014

...que la Nación me lo demande.

A la luz de los sucesos más recientes acaecidos en territorio mexicano, la expresión que ronda en mi cabeza es: WTF México?!?! (Disculpen el spanglish, pero así es la expresión). 43 estudiantes aparentemente asesinados, una adolescente que contrata sicarios vía Facebook para matar a sus padres, un hombre que mata a su suegra con una sartén, un largo etcétera.

Político y criminal fundidos, representados por una sola persona. Esa es la tendencia de la cúpula de poder en nuestro país. ¿En qué momento los criminales se hicieron con tanto poder? ¿Cómo lograron escalar hasta las filas más altas en la jerarquía nacional? Vaya, que el mejor signo de lo mal que estamos es que el gobierno actual nos hace extrañar el sexenio de Felipe Calderón.

La línea que da titulo a este post es un extracto de la toma de protesta del Ejecutivo Federal, y es pronunciada el primero de diciembre de cada seis años. Los labios que más recientemente, de manera oficial, han pronunciado tal expresión pertenecen a Enrique Peña Nieto, y yo creo que hay que tomarle las palabras; los motivos sobran.

Para empezar, es por demás evidente que la llegada al poder de nuestro Licenciado Presidente fue a base de fraudes y manipulación mediática. Se la pasamos. Luego vinieron las reformas educativa y laboral (ésta última heredada por Calderón). Se las pasamos. Atacó después con otra reforma, la energética. Se la volvimos a pasar. Ahora sus manos se manchan de sangre, por segunda ocasión (recordemos que la primera fue San Salvador Atenco); ¿se la vamos a volver a pasar?

Tengamos en cuenta las palabras que él pronunció en aquélla toma de protesta, cuando recibió la banda presidencial de manos de Felipillo "... y si así no lo hiciere, que la Nación me lo demande". Si en él cupiera la sensatez, la masacre de los 43 estudiantes guerrerenses habría bastado para que dejara el cargo de Presidente por su propia voluntad y se largara, como mínimo, a esconder su cabeza bajo la tierra y no volviera a sacarla nunca. Pero es el PRI, es México, eso no va a suceder jamás. 

Sin embargo, la Constitución nos confiere a los ciudadanos el poder de destituirlo, de exigir su renuncia por incompetente, por entregar a su pueblo a los delincuentes. Actuemos, YA.

29 de julio de 2013

Hitos de la humanidad


La antigüedad de los humanos sobre la faz de la Tierra se estima en 2.4 millones de años, con la aparición del Homo Rudolfensis (especie más antigua del género Homo). Ni siquiera somos capaces de imaginar una cantidad tan grande de años, y sin embargo, Carl Sagan ejemplificó ésto de una forma magistral en su conocida serie Cosmos: Si hiciéramos un "calendario cósmico" tomando el Big Bang como las 00:00 del primero de enero, y este instante como las 23:59 del 31 de diciembre, nuestra especie tendría no más de 1 minuto de existencia.

Desde esta perspectiva es desde donde me gustaría establecer el contexto para una reflexión interesante. En un "minuto cósmico" la especie humana pasó de tener únicamente los más rudimentarios instintos a ser los habitantes más inteligentes que alguna vez han poblado la Tierra. Dominamos el fuego, inventamos la rueda, y la agricultura nos permitió adquirir un estilo de vida sedentario. Una vez establecidos, no nos conformamos con conocer únicamente nuestra aldea local, sino que tomamos grandes riesgos para emprender viajes de exploración, fuimos más allá del horizonte y descubrimos poco a poco la vastedad de nuestro planeta.

¿Fue eso suficiente? Por supuesto que no. Construimos naves capaces de llevarnos a la Luna y ahora sopesamos la posibilidad de explorar a nuestro vecino rojo, pues nos mueve la esperanza de que alguna vez haya albergado agua en estado líquido. Hoy en día encendemos un foco con la sencillez de oprimir un switch, pasando por alto aquellas dificultades que vivieron personajes como Faraday, Tesla, Edison, Volta, Ampère y un largo etcétera. 

Desde nuestro pequeño y pálido punto azul, hemos podido determinar la edad aproximada de nuestro universo y teorizamos acerca de su origen, desentrañamos día con día las leyes que lo rigen; desde sus partículas más elementales hasta los cúmulos de galaxias más lejanas, tan lejanas que la luz misma tarda miles de millones de años en llegar desde ahí hasta nuestros telescopios. Con la decodificación del genoma humano, tenemos en nuestras manos nuestra propia evolución ¿a caso no lo encuentran sorprendente?

Al pensar en todo ello, me siento orgullosamente parte de esta gran especie que somos los seres humanos, y sueño con formar una pequeña fracción de sus progresos a través de los años y a veces deseo que las mentes jóvenes y creativas sintieran esa misma sensación, que quisieran trascender y llevarnos más allá, en lugar de solo desear que llegue el fin de semana para emborracharse y ahogar en etanol o en estupefacientes esas neuronas que son capaces de dar mucho más.

24 de enero de 2013

Hombres. ¿Qué está mal con nosotros?

Por alguna extraña razón, parece existir en el cerebro de los humanos masculinos algo que nos dice que conquistaremos a una mujer con el hecho de gritarle obscenidades mientras camina por la calle luciendo una prenda que resalte sus atributos. ¿Qué nos hace pensar eso? Es totalmente absurdo, y aún siendo hombre, escapa de mi comprensión el por qué algunos especímenes lo hacen tan a menudo.

La explicación que encuentro más coherente, es que se trata de un intento desesperado por llamar la atención de alguna chica con el fin de informarle que dicho sujeto tiene una atracción hacia ella; un vestigio del que el proceso evolutivo no se ha deshecho aún. El cerebro humano ha sido capaz de guiar a la propia raza hacia una comprensión del universo que ninguna otra especie ha conocido; hemos entendido las leyes que rigen a la naturaleza, hemos enviado naves espaciales a Marte y fabricamos un objeto que ha traspasado la frontera del Sistema Solar... pero seguimos creyendo que frases despectivas, humillantes, machistas y ofensivas harán que las mujeres hacia quienes nos sentimos atraídos caigan rendidas a nuestros pies.

Nuestros egos buscan maneras de demostrar que somos valientes y sin miedo a nada, y sin embargo buscamos la protección de un grupo de sinvergüenzas para gritar cuanta estupidez se nos ocurre en el momento en que vemos a alguien que nos atrae. Si somos tan valientes como presumimos, ¿por qué no atrevernos a hacerlo cuando estamos solos?

No sé si estas situaciones se den en países desarrollados, pero de ser así, supongo que será en una medida mucho menor. Dichas actitudes son síntoma de la inmadurez de nuestra sociedad, de esa mentalidad tercermundista y mediocre que nos tiene hundidos en la paupérrima situación actual.

A las mujeres no se les conquista, se les enamora, y es un proceso que lleva tiempo pero que conlleva una gran satisfacción cuando se consigue. Créeme, individuo torpe y descerebrado, que al decir vulgaridades a una mujer no llamas su atención ni siquiera de manera negativa, porque se olvidará de ti en menos de 3 minutos. En cambio, si la enamoras, serás inolvidable.

7 de agosto de 2012

México: una oda a la hipocresía

En incontables ocasiones hemos escuchado la frase "México es el país de no pasa nada" y aunque estos meses hemos escuchado acerca de marchas, protestas y movimientos para tratar de evitar la imposición presidencial que tan evidentemente ha sido puesta en marcha por las cúpulas empresariales en este país, se ha puesto de manifiesto un episodio más de la hipocresía social mexicana.
Para entrar en atecedentes, previo de las elecciones se formó el movimiento llamado #YoSoy132, que pretendía crear conciencia ciudadana acerca de que Enrique Peña Nieto estaba siendo favorecido por Televisa y la Organización Editorial Mexicana. Dicho movimiento intentaba frenar esa tendencia de hacer creer que él era la mejor opción.

Llegó el 1 de julio, y Peña Nieto fue declarado presidente electo de México, y los #YoSoy132 organizaron más marchas y boicots contra Televisa y otras empresas reponsables de la manipulación de los medios en favor de Peña.
Mayormente a través de internet, la ciudadanía fue llamada a oponerse a la aceptación del representante priísta como ganador de la contienda electoral, y el sector joven de la población se mostró abierto a exponer su inconformidad... hasta la publicación del cartel del festival Corona Capital.
Dicho evento es organizado, entre otras empresas por OCESA, empresa que pertenece a Grupo Televisa. Estamos de nuevo ante un caso en el que, cuando el pueblo muestra cualquier signo de hambre (inconformidad) ante el Estado, basta con que éste de unas migajas de pan (entretenimiento) para que todas las molestias se olviden, y sigamos tan amigos como siempre.

¿A caso no hemos aprendido nada? ¡Por favor! Estamos en la segunda década del siglo XXI, y seguimos siendo tan manipulados como hace cien años. Nos las damos de muy avanzados y maduros, pretendemos estar listos para convertirnos en potencia mundial y nos quejamos porque el resto del mundo (los países que, a través de verdaderas revoluciones y boicots han logrado aquello que querían) nos miran con desdén. Somos, en este momento, la burla del mundo, porque supuestamente estamos indignadísimos, pero en cuanto nos enteramos que va a venir Cat Power, New Order, o The Black Keys, olvidamos toda nuestra furia para acudir pasivamente a ver un espectáculo que no es irrepetible. Vamos corriendo y con prisa, como en la conquista, a cambiar oro por simples espejitos.

15 de marzo de 2011

Si yo fuera mujer...


No en pocas ocasiones he escuchado a varios hombres decir algo parecido a "si yo fuera vieja, sería bien sexosa" por no escribir otra palabra. Lo cierto es que la opinión general masculina es que si tuviéramos la oportunidad de ser mujeres, pero pudiéramos conservar nuestra forma de asimilar lo que nos rodea, nos dedicaríamos casi exclusivamente a saciar los placeres carnales en cada oportunidad que se nos presentara.

Parece que se nos olvida que aún vivimos en una sociedad mayormente machista, y si fuéramos mujeres tendríamos que considerar los siguientes puntos.

  • Ganaríamos menos dinero por hacer el mismo trabajo que hace un hombre.
  • Seriamos constante blanco de acosos de todo tipo (por parte de hombres que dicen que si fueran mujeres serían muy sexosas).
  • Habría un alto porcentaje de que mi tutor o pareja abusara de mí y/o me maltratara física o psicológicamente.
  • De vivir en alguna sociedad asiática, nuestros derechos serían prácticamente inexistentes.
  • Frecuentemente deberíamos escoger entre tener familia o conservar nuestro empleo.
  • Si fuéramos amas de casa, estaríamos desarrollando un trabajo que no tiene un horario fijo, sin vacaciones, sin prestaciones ni días de descanso.
  • No podríamos detenernos en cualquier esquina a orinar cuando no podemos aguantar más, seríamos un peligro para los demás cada que conducimos y tendríamos que soportar increíbles malestares una vez al mes.
De acuerdo, ese último punto fue con un toque de humor, pero dejando las bromas de lado, la verdad es que desarrollarse como mujer presenta un reto doblemente difícil, pues aún existen muchos prejuicios en la mayoría de las culturas (incluída la nuestra) y a veces parece que se nos olvida que ellas no existen únicamente para satisfacer las necesidades del hombre. Lamentablemente el machismo no es exclusivo de los hombres, pues miles de mujeres son adoctrinadas bajo esa mentalidad y crecen pensando que realmente son seres inferiores; nada más alejado de la realidad. Así que depende en gran medida de ellas que el machismo deje de ser un factor decisivo en la actualidad.

Como dijo John Lennon: podrán decir que soy un soñador pero me encantaría vivir en un mundo en el cuál una mujer pueda ponerse una falda si le apetece, sin que se detenga a pensar en las miradas lascivas y comentarios groseros que recibirá camino al trabajo o la escuela. ¿Será posible algún día?

16 de septiembre de 2010

Estamos rodeados de mierda


En verdad que cada año me ofusca la hipocresía de la que se impregna todo lo que me rodea. Desde las ventanas de las casas totalmente tapizadas por banderas de papel hasta los adornos en los espejos retrovisores de los autos, pasando por las caras pintadas por los colores de la bandera mexicana, los moños tricolor y bigotes postizos.

La gente pregonando por doquier que ama a México, y que a pesar de todas las desventuras por las que el país atraviesa, no lo cambiarían por nada. Todos parecen llenarse de un patriotismo barato y desechable que les dura la primera quincena de septiembre -bueno, 16 días exactamente, porque el desfile también cuenta.- El sentimiento se asemeja demasiado a lo que se vive durante los últimos días de cada año, con personas haciédose promesas de que cambiarán y serán mejores... De patrioteros están llenas las calles.

Pero el diecisieteavo día del noveno mes de cada año, la realidad aplastante se manifiesta de nuevo, mostrando que no podemos olvidarnos de ella por más de una quincena. Aquellos que una noche antes, víctimas de la intoxicación etílica juraban cambiar, faltan a sus trabajos presas de resacas impresionantes, golpean a sus esposas, abusan de su autoridad, sobornan y se dejan sobornar, consumen drogas ilegales, tiran basura en las calles, evaden impuestos y una larga lista de ecéteras. ¿Dónde quedan las ganas de cambiar a México? Se fueron como se va el alcohol después de expulsarlo del cuerpo: por el caño.

No tengo nada con la gente que cree que puede hacer del lugar donde vive algo mejor, al contrario, me gusta ese optimismo, porque las grandes acciones comienzan con grandes ideas, pero me molesta que los hipócritas -que desgraciadamente son la mayoría- desgañiten sus gargantas al grito de "viva México" y un día después sigan colaborando para hundirlo en un abismo sin fondo.

Los delincuentes no son el principal problema, tambien lo es el pueblo que juega a querer a su patria quince -o dieciséis- días al año, pero la hace mierda los otros 350.

6 de septiembre de 2010

¿Quienes son los locos?


Hoy me paseaba por el centro de la ciudad, completamente inmerso en la monotonía que a veces -y de manera preocupante- parece invadir la mayor parte de la cotidianidad. Caminaba por la acera sin prestar demasiada atención a mi alrededor, revolviéndome entre la masa de gente que me rodeaba, sin fijar la vista en nadie, ignorando a los individuos que pasaban junto a mi siguiendo una rutina probablemente más arraigada que la mía.

De pronto vi algo que me sacó de la absorción en mis propios pensamientos: afuera de lo que parecía ser el edificio de una botica, cuatro perros esperaban, estaban perfectamente formados y si de humanos se hubiera tratado, podría decir que se encontraban en posición de "firmes." Unos segundos después, una voz grave y entonada se materializaba poco a poco, aprovechándose del efecto doppler y otras leyes de la física.

La expectación inicial por ver a los perros en tan inusual posición se transformó en incredulidad cuando, de la botica vi salir a un vagabundo, (con toda la parafernalia que nuestra imaginación dibuja al escuchar la palabra: cabello canoso asomándose bajo una boina rota, prominente barba, un tubo a manera de bastón, huaraches desgastados y ropa irreconocible.) y era él quien cantaba con una voz casi prodigiosa.

Una vez estuvo en la calle, continuó cantando a todo pulmón mientras la gente no paraba de verlo y reirse de él mientras murmuraban "está loco." Los perros lo seguían y parecían estar orgullosos de su amo; su aparente falta de intelecto impedía que emitieran un juicio burlón hacia él. Y entonces llegó la epifanía.

La gente llama loco a un hombre que no tiene empacho en hacer aquello que lo hace feliz, aquello que libera su alma y que le nace de lo más profundo de su ser. El vagabundo canta alegre, sin preocuparse por lo que la gente "cuerda" piensa de él. Canta, sonríe, camina con sus perros.

Entonces ese loco no es tal, quienes tenemos padecimientos mentales somos todos los demás que somos frenados por la opinión de la gente, por tontas reglas sociales que nos dicen que no es de normales cantar en la calle cuando queremos hacerlo. Necesitamos terapia por parte de aquél loco atrevido, ipso facto.

31 de agosto de 2010

Por qué #RenunciaCalderon es una mala idea


Durante el día de ayer hubo muchos usuarios apoyando el hashtag #renunciacalderon -así, sin acento- en twitter. En poco tiempo se posicionó como trending topic en la red social, causando tanto alboroto que decidí echar un vistazo a lo que decían los tweets que contenían dicha etiqueta. Efectivamente, las palabras que contiene lo dicen todo: la gran mayoría de los tweets mencionaban alguna causa por la que su autor creía que el presidente Felipe Calderón debería presentar su renuncia a su cargo como representante del Ejecutivo Federal.

Parece ser que nadie de los que apoyaba el hashtag era capaz de ponerse a reflexionar un poco sobre la verdadera situación del país, porque si bien coincido con que Calderón ha sido uno de los presidentes más ineficaces y grises que México ha tenido -y vaya que hay competencia-, los problemas de toda una nación no pueden ser descargados en los hombros de una sola persona, por muy influyente y poderosa que ésta sea. Felipe Caderón no es omnipotente, así que no podemos culparlo de absolutamente todo lo malo que pasa en el país en estos momentos.

Es cierto que su guerra contra el narcotráfico ha desembocado en una cruzada de violencia a lo largo y ancho del territorio, cobrando vidas de muchas personas inocentes y agravando más las situaciones de varios estados que ya eran preocupantes antes de que Pipo tomara el poder. Es verdad que una ciudad mexicana es la más peligrosa del mundo. Es verdad también que la crisis está devorando la economía, que los impuestos existentes no paran de subir y que hasta se inventan otros nuevos, en pocas palabras es innegable que México no deja de caer en picada hacia una situación realmente espeluznante.

Pero todo ésto es consecuencia de muchos años de malas prácticas por parte de los gobernantes, mismas que los ciudadanos hemos tolerado y lo seguimos haciendo, ¿cuántas personas pueden decir que al día de hoy no han fomentado la corrupción? Si Calderón se va, alguien tiene que sutituirlo, y entonces seguiremos estando cómodos vaciando nuestra parte de culpa sobre esa persona que tome el poder, y los diputados y senadores harán lo mismo.

No se trata de cambiar al presidente, ni de cambiar únicamente nuestra forma de pensar. Se trata de cambiar nuestra manera de actuar y dejar de poner excusas sin sentido. Felipe Calderón es culpable, pero no es el único.

26 de julio de 2010

El Bicentenario

Desde hace ya bastante tiempo, hemos sido bombardeados con información acerca de los eventos que se celebrarán próximamente con motivo de aniversario número 200 del Grito de Dolores, mismo que marca el inicio de la guerra de Independencia de México, y el aniversario número 100 del inicio de la Revolución Méxicana. En las principales ciudades del país se han instalado sendos relojes marcando los días, las horas, los minutos y los segundos que faltan para que den inicio los festejos; se han dado a conocer convocatorias para distintos concursos, tales como "el platillo del bicentenario", "la canción del bicentenario" etc.

Así mismo, otras organizaciones no gubernamentales se han subido al tren de las festividades, sacando al mercado productos conmemorativos u organizando torneos deportivos para conmemorar tal ocasión, tenemos como ejemplo el "Torneo Bicentenario 2010" que organiza la Federación Mexicana de Fútbol" o la "Edición Especial Bicentenario" que la marca alemana de automóviles Volkswagen producirá de algunos de sus vehículos.

Viendo todo ésto, me surge una pregunta: ¿Es realmente necesario tal despliegue de recursos?
Sé perfectamente que la ocasión es realmente especial y fundamental para la identidad nacional de los mexicanos, y ni que decir de la trascendencia histórica que representa, pero debemos ser conscientes de la situación que el país vive en la actualidad, misma que no es muy positiva. Si bien es evidente que conmemorar 200 años de independencia como nación y 100 de aquel cambio radical que significó la revolución es motivo de orgullo y, al mismo tiempo razón para celebrar, México está lleno de problemas que no debemos olvidar.

Vivimos una de las épocas más difíciles de nuestra historia, con el narcotráfico haciéndose presente a través de violencia extrema, corrupción en los altos -y no tan altos- círculos de poder, pobreza de la población, índices de inseguridad cada vez mayores, analfabetismo, pérdida de empleos, alza de precios de la canasta básica, impuestos que se elevan y salarios que permanecen estáticos es ovbio que las razones para festejar quedan opacadas.

La infraestructura necesaria para la celebración no es nada modesta, y se evidencía que el gobierno destinó bastante presupuesto federal para llevar a cabo semejantes eventos y concursos en cada uno de los estados de la república, pero ese presupuesto bien pudo haber sido destinado para los diferentes programas federales de ayuda a los sectores vulnerables de la población puestos en marcha hasta el día de hoy, o bien para crear algunos nuevos.

Sé que no soy la única persona que piensa de esta manera, y tampoco soy el único que ha externado una opinión al respecto, a lo que algunos representantes gubernamentales han respondido que el gasto será cubierto con la derrama económica que el turismo dejará en el país durante los festejos. Esperemos que por esta ocasión la gente que maneja las riendas de México tenga razón, y efectívamente la recaudación supere por un amplio margen a la inversión, porque si no es así, las próximas generaciones no tendrán mucho qué festejar dentro de 100 años.



25 de julio de 2010

El "Nacionalismo"


Observando con atención los comportamientos que se gestan dentro de la sociedad actual, es posible identificar con claridad un fenónemo, acentuado recientemente por la fiebre que la Copa Mundial de Fútbol desata en un país históricamente aficionado a tal deporte, como es México. Dicho fenómeno es lo que comunmente se conoce como nacionalismo, pero ¿qué es exactamente el nacionalismo?

Podemos definirlo a grandes rasgos como el sentido desmedido de identidad que uno o varios individuos manifiestan hacia un territorio -generalmente aquél donde nacieron.- Ahora bien, una vez conocido el concepto, es fácil caer en la cuenta de que la gran mayoría hemos expresado, al menos en una ocasión nuestro nacionalismo hacia México; pero también hemos hecho todo lo contrario, criticando, desprestigiando y subestimando aquello que nuestra nación produce, propone y lleva a cabo.

Entonces parece necesario preguntarnos: ¿Realmente amamos México? Parece ser que el sentimiento general de la población es: Sí, amamos México; su territorio, la nobleza de su gente, sus bellezas naturales, etc, pero estamos hartos de la violencia, la corrupción, la manipulación de la información, las mentiras de la clase política y los escándalos de la iglesia.

Deseo expresar mi punto de vista. Yo estoy orgulloso de ser mexicano, sin embargo, mi orgullo no tiene nada que ver con algún sentimiento semi-patriótico inculcado a la fuerza por el sistema educativo. No.
Tampoco voy por la vida diciendo que México es el mejor país del mundo, ni pregonando la idea de que amo tanto a mi nación que no quiero jamás irme a vivir al extranjero porque aquí tengo todo lo que necesito.

Son cosas diferentes, estoy orgulloso de ser mexicano, pero NO AMO A MI PAIS. Me explico:

Me gusta ser mexicano por la riqueza cultural que existe a mi alcance. Me gusta ser mexicano porque tengo la libertad de hacer lo que quiera -existe tanta libertad que, incluso los delincuentes siguen gozando de ella.- Pero la razón principal por la que me gusta ser mexicano, es que el simple hecho de serlo me plantea un reto, y esque cuando un habitante del tercer mundo logra sobresalir en un país tan jodido y carcomido por el crimen y la corrupción como el nuestro, hacerlo en el resto del mundo es cosa de niños.

Ahora, no amo a mi país porque ni siquiera creo en esa frase. México es el lugar en donde nací, pero no es MI PAÍS. Ni tuyo, ni de nadie más. No necesito tener una identidad ni un lazo sentimental hacia el fragmento de masa continental que me vió nacer, y es absurdo creer que mi esencia está intrínsecamente arraigada a un sólo lugar, y mucho menos tengo que alimentar mi autoestima con los logros que otras personas han conseguido "en nombre de México."

Nací en una porción de masa continental delimitada políticamente, poseedora de ciertas costumbres, creencias, tradiciones y cultura. Esa porción territorial se llama México y eso es lo que me hace ser mexicano, pero no hace que éste sea "mi país" y mucho menos hace que esté alegre/triste al saber que México es mejor/peor que otros países en tales o cuales disciplinas. Los logros y los fracasos son personales, no son de una nación.

Y para terminar, no veo el motivo para sentirse orgulloso de vivir en un lugar donde cualquier acto criminal es convertido en chiste y se le resta importancia, y en donde el hecho de que el gobierno es un incompetente parece no abrirle los ojos a una población que se conforma diciendo "estoy mal, pero no importa, el de al lado está peor que yo"

26 de mayo de 2010

A mis contactos

Como ya lo decía @neich en su post, hay cosas que se piensan, pero no se dicen, ciertas normas morales nos lo impiden, sin embargo, hay qué aprovechar los medios y las circunstancias que tenemos a nuestro alcance para, de algún modo, desahogarnos de esas cosas que nos gustaría comuncar.

En mi caso, aprovecho que tengo un blog; mismo que la probabilidad indica que es muy difícil que alguno de mis contactos lea, aunque sin duda me encantaría que lo hiciera. Aquí voy:

Sé que todos mis amigos y "valorados conocidos" me quieren, o al menos me estiman, por lo cual no es necesario que me envíen melosas cadenas llenas de cachorritos o fotos de gatos "sonriendo" diciéndome lo mucho que significo para ustedes, y exigiéndome que les regrese la "prueba de que en verdad los aprecio". Como ya dije, si realmente son mis amigos, deben conocerme, y si me conocen, ya sabrán que los quiero.

No todos ustedes son tan apegados Internet como yo, ni se pasan las horas frente al monitor, pero a mi parecer, ya llevan el suficiente tiempo en el "ciberespacio" -me encanta esa palabra, tan noventera- para conocer los mitos básicos que llevan dando vueltas desde hace mucho tiempo: Hotmail y/o messenger no se van a hacer de pago debido a que "se agotan los servidores". No hay forma en que AOL, Microsoft, Yahoo! o alguna otra compañía pueda saber cuántas veces se ha reenviado un correo, para aportar un centavo cada vez que se haya hecho.
He recibido la foto de la misma niña quemada desde hace casi 10 años; a menos que sea pariente de Dorian Grey, se trata sólo de un mito.

Bill Gates no está regalando su fortuna, y no te va a llegar un cheque a tu buzón por el simple hecho de reenviar un correo. ¿Crees que si fuera tan estúpido se habría hecho millonario?. Así mismo, cualquier persona con mínimos conocimientos técnicos sabe que hay muchas formas de insertar un virus en una computadora; Disfrazarlo como contacto de messenger que te pide que lo agregues, no es una de ellas.

Acepto que hay cadenas que son chistosas, pero por favor, que sean lo más simple posible. Si tengo que descargar un archivo .pps (presentación de Power Point) o algún video, OLVÍDENLO, eliminaré el archivo sin intentar mirar el contenido.

Si quisiera unirme a otra red social, ya lo habría hecho. No crean que estoy esperando que me manden una invitación para Sónico con toda el ansia del mundo.

Vivimos rodeados de inseguridad, eso todos lo tenemos más que claro. Lo último que necesito es volverme paranóico, así que no quiero saber cual es la más reciente técnica para delinquir.

Conozco mis raíces, mi ciudad y mi forma de ser, así que por favor, no me manden un correo diciendome las cosas que hace el típico potosino.

Ustedes tienen sus creencias y costumbres y yo las respeto. ¿Alguna vez han recibido un correo de mi parte diciéndoles que su dios está triste porque no rezan lo suficiente y prefieren enviar pendejadas divertidas en vez de tonterías "religiosas" que alguien sin nada que hacer inventa para hacerlos sentir mal?

No importa si mandan cadenas amorosas a toda la gente a su alrededor, nada pasará si al terminar de hacerlo oprimen F11. No hay gatitos encerrados en recipientes de vidrio. El hecho de ver una foto no cambiará su vida para bien ni para mal.

El hecho de que mi nick sea rosa y mi fuente también, no tiene nada que ver con mi preferencia sexual.

Me caga que se la pasen 20 minutos contándome chistes a través de una conversación de Messenger.

Los zumbidos son muy molestos.

No abusen de los emoticons animados, no todos tenemos las ganas de descifrar lo que quieren expresar con letras brillosas y chillantes.

Podría continuar con miles de cosas, pero creo que ya expresé mi punto. A veces es difícil saber qué es verdad y qué no lo es, pero ese no es pretexto; no les lleva demasiado tiempo investigar un poco en Google para saber si algo es simplemente una estúpida mentira, antes de ayudar a su perpetrador a difundirla entre más personas igual de incautas que ustedes.


13 de marzo de 2010

Otro ladrillo en nuestra pared


Hace ya 31 años que salió al mercado una de las obras más conocidas de Pink Floyd: The Wall, del que se desprende quizá la canción más conocida -pero definitivamente no la más representativa- de la banda: Another Brick In The Wall Pt. 2.

En la película, la canción se ilustra con imágenes de alumnos en una escuela, quienes asemejan ser todos iguales y son tratados como un producto; claramente, ésto no estaba muy lejos de la realidad en Inglaterra en aquellos tiempos. Pero, ¿a caso nos hemos puesto a pensar en lo que pasa enla actualidad?. Echemos un vistazo a lo que pasa en las aulas de las escuelas de México.

Desde primaria hasta universidad, somos adoctrinados, más no educados, con la mentalidad de ser empleados de alguien más, se nos prepara para ser un producto en un aparador esperando a que alguien llegue y nos escoja para trabajar en una empresa, con una paga no competitiva y sin demasiadas posibilidades de "crecimiento"

Lo escribo entre comillas porque estamos acostumbrados a confundir ascenso con crecimiento, cuando a todas luces son conceptos diferentes. El crecimiento debe ser siempre personal, desligado a factores de la vida profesional. Lamentablemente en nuestra sociedad se puede ascender sin crecer, y la prueba de tal afirmación la tenemos en la autoridad jerárquica e impuesta sobre nosotros por ineptos que llegan al poder por lamer las botas de ineptos más grandes que ellos.

Seamos realistas, ¿Cuántas de las personas que tienen un puesto "importante" dentro de una empresa o cualquier otra asociación están ahí porque realmente se lo merecen?.

Por su puesto no es culpa de los individuos, sino de la sociedad creadora y tolerante de éste tipo de situaciones.

Exijamos ser preparados para convertirnos en líderes, pensadores y creadores de oportunidades, no simples consumidores de lo poco que otras personas ponen a nuestra disposición.

30 de noviembre de 2009

9999

Diciembre ya está aquí, las posadas están a punto de comenzar, los niños esperan con ansia los regalos de Santa, los adultos esperan el día último del año para jurarse a sí mismos ser una mejor persona el año entrante. Toneladas de uvas son ingeridas alrededor del mundo celebrando el firme propósito de bajar de peso, dejar de fumar, ahorrar, ser fiel y una lista interminable de actos que se cumplen durante 4 o 5 semanas. Diciembre es también el mes idóneo para comprar muchas cosas, dado que todos nos sentimos merecedores de regalos caros por haber trabajado tan duro todo el año, las familias se reunen para adornar la casa y el árbol, en fin, esta época es muy disfrutable y placentera para casi todas las personas, sin embargo tiene también su lado oscuro: Diciembre es el mes escogido para una de las mayores lavadas de cerebro en la historia de nuestro país: El Teletón.

El show empieza desde mediados de noviembre, cuando todos y cada uno de los programas de la televisora que impulsa tal movimiento tiene una alcancía con el respectivo logo, los noticieros tienen "invitados especiales" hablando de lo importante que es ayudar -lo cual sería muy noble si realmente fuera su propósito- y lucerito sale haciendo gala de su mejor léxico y actuación para convencer a todo el país de que debe ayudar y cooperar para reunir cantidades estratosféricas de dinero. Somos bombardeados con publicidad acerca del Teletón y ni siquiera estamos a salvo en los canales de paga, pues la extensión y fuerza del brazo de Azcárraga son grandes.

Los que llegaron a este punto del post deben pensar que soy un desalmado cerdo fascista frío y sin sentimientos, pero la realidad es que esa descripción encaja mucho mejor con los organizadores de esa magnífica puesta en escena anual llamada Teletón.
Para empezar, la época escogida para llevar a cabo esa falacia nacional no pudo haber sido mejor, es en estas fechas cuando todos tenemos ese espíritu caritativo, algo en nuestro ser nos dice que debemos ser buenos con la humanidad para hacer de este mundo un lugar mejor y eso es aprovechado al 200% por los mercadólogos y organizadores.

La temática no está nada mal tampoco, donar dinero para niños discapacitados que necesitan de toda la ayuda posible para ser rehabilitados, cosa en la que estoy totalmente de acuerdo, ellos necesitan ayuda, pero no necesitan ser usados de pretexto.

La combinación de estos 2 factores, sumados a imagenes de niños con alguna discapacidad (imágenes que más que solidaridad pretenden causar lástima, pues Televisa sabe que la lástima vende excelente) hace que se despierte en las personas un genuino deseo de ayudar, lo cual tampoco está nada mal.

Lo que está mal es que en base a los sentimientos generados, las compañías inmiscuidas hagan negocio, en contubernio con el gobierno, dado que es debido a su incapacidad para hacer las cosas que la iniciativa privada se aprovecha para sacarle dinero a la población, quienes en ocasiones sacrifican cosas con tal de donar y creen ciegamente que su dinero será destinado para ayudar a esos niños que vemos exhibidos en tantos y tantos spots televisivos.

Es verdad que se han construido muchos CRIT's, algunos niños han recibido ayuda, pero eso no es más que una fachada, la cantidad de impuestos que Las Empresas deducen es increíble, y lo peor es que ni siquiera lo hacen con dinero de su capital, sino con el de sus empleados, puesto que algunas compañías obligan a aportar, es decir, que "invitan" a sus trabajadores a "donar" una parte de su miserable sueldo para que un alto ejecutivo se presente el día del evento entregando un cheque enorme a Marco Antonio Regil para quedar bien con Televisa.

El año pasado se sangró a la nación con más de 400 millones de pesos visibles, y algunos otros cientos de millones ocultos bajo deducción de impuestos, desvíos de fondos, recursos humanos donados y convenios entre empresas multimillonarias que al final tienen un sólo propósito: Enriquecer sus bolsillos a costa de la genuina bondad de la población.

¿O a caso creen que si la voluntad fuera real, no sería mucho más fácil donar el dinero gastado en toda la parafernalia utilizada? Comerciales de de T.V. y radio, anuncios espectaculares, en revistas, periódicos, internet, flyers, playeras, gorras, plumas, equipo técnico, luces, sonido, uso de satélites, etc. Esos costos no son absorbidos por la televisora, son pagados por tí, donador.

La voluntad de ayudar está ahí, dentro de nosotros, y si realmente queremos apoyar podemos hacerlo donando recursos a casas de asistencia, hospitales, y centros de rehabilitación ya existentes, sin ayudar de paso a empresarios que lo único que quieren es que su ya de por sí alterada declaración de impuestos sea más fraudulenta.

¿Quién dijo que las telenovelas de Televisa son poco realistas? Cada año se produce una que engaña a todo el país, con el apoyo de los círculos más altos del poder en México, y va por una edición más.